Tratamiento psicológico

1. Tratamiento psicológico

En la actualidad no existen suficientes estudios que se centren ni que avalen la efectividad de los tratamientos psicológicos a la hora de intervenir con pacientes de esta enfermedad. Pero pese a esto, en los últimos años, los expertos han descubierto formas eficaces de controlar y aliviar los síntomas, que van desde simples cambios en el estilo de vida de las personas hasta técnicas de relajación que se pueden realizar en casa.

Los efectos psicológicos más habituales son:

  • Decaimiento
  • Cambios de humor.
  • Nerviosismo, desasosiego e inquietud.
  • Cuadros de depresión y ansiedad.
  • Malestar psicológico debido a la incomprensión de la enfermedad.

Todos estos efectos vienen potenciados por la falta de sueño que encontramos en los pacientes con SPI, ya que se produce una fragmentación del sueño que genera multitud de microdespertares y sus consecuencias repercuten directamente en el estado anímico y psíquico del paciente.

Por otro lado, se sabe que el SPI tiene un factor bidireccional con la ansiedad y la depresión.Por ello es de vital importancia tomar medidas que disminuyan la ansiedad, para que la calidad de vida de quienes sufren esta enfermedad mejore.

Cuando las personas que padecen SPI sufren mayor ansiedad, depresión o mayores alteraciones emocionales,  su sintomatología empeora.  

La terapia cognitivo-conductual es muy útil para mejorar el enfoque psicológico de la enfermedad por parte del paciente. Puede ayudarle a desdramatizar su cronicidad y prepararle para los posibles problemas de memoria o de pérdida de facultades cognitivas. Es un mecanismo que le ayudará a enfrentarse al decaimiento y sobre todo es una herramienta conductual para la “higiene del sueño”, fundamental para disminuir los síntomas del insomnio y ayudar a que la medicación sea a la mínima dosis posible y por el mínimo tiempo necesario.